La Educación: compromiso de todos para el bienestar de Costa Rica

LA EDUCACIÓN: UN COMPROMISO DE TODOS PARA EL BIENESTAR DE COSTA RICA.

Autor: Lic. Carlos Vargas Gamboa, Profesor de Estudios Sociales, Liceo de Heredia
Coordinadora Educación: Docente Candy Porras López

Los comentarios aquí vertidos, son generales, porque en cuestión de instituciones y personas existen excepciones.

La problemática en materia educativa, data hace varios años y tiene como responsables, tanto a los que han obrado mal, como a los que no han hecho nada efectivo contra los problemas de sobra conocidos.

La crisis que vivimos en la actualidad lamentablemente es el reflejo de una crisis general, que ocurre desde la célula más fundamental, que es la familia, hasta la máxima manifestación de la organización social, que es el gobierno.

Para comenzar, durante muchos años, me he preguntado: ¿Porqué con tanta gente con que cuenta el Ministerio de Educación Pública, titulada en educación y sobre todo conocedora de la realidad educativa del país, por qué no se escogen como ministro o ministra de educación y en otros puestos importantes de esta entidad, a personas que hayan estado trabajando eficientemente en este ámbito y con amplia trayectoria? .

En el caso de nuestro país, es evidente las graves contradicciones que se dan, por parte de los políticos: Cualquiera sabe que el sector educativo, cuenta con uno de los personales mejor preparados que existen en el país, lamentablemente, por ignorancia o por otras intenciones, a la hora de querer hacer reformas o mejoras, este personal es ignorado, marginado o tomado en cuenta muy superficialmente, en lugar de ser aprovechado con el respeto y consideración que amerita. Así, varios gobiernos gastan millones de colones que no sobran, en asesorías o consultorías internas o externas, algunas veces cuestionables.

En el MEP se habla de la formación de valores, de la lucha contra el acoso escolar, pero no se hace nada efectivo contra los abusos y maltratos que sufren varios colegas (acoso laboral) y donde curiosamente, tal como lo ha señalado la Defensoría de los Habitantes, muchos de esos casos cuando se elevan a las instancias respectivas del Ministerio, quedan en procesos largos y que en varios casos terminan en nada, ni siquiera se ha querido hacer un Reglamento, que regule correctamente esta situación pese a su importancia.

A lo anterior debemos agregar la cantidad de resoluciones ilegales que emiten algunas instancias del MEP con las consecuencias jurídicas y económicas que estas malas acciones, tienen sobre el erario, en forma de indemnizaciones que el Estado, por no decir las costarricenses tenemos que pagar, sin que se pida cuentas y se sancione a los responsables en algunos casos.

Ni que hablar de las ocurrencias de algunos órganos y funcionarios, intocables, que no se les hace nada, como ejemplo diré que hace uno años, al parecer, un órgano del MEP, emitió una directriz o criterio, según el cual, si un determinado porcentaje (Que era muy alto) de estudiantes reprobaba una prueba, el docente tenía que repetirla, cuando se le cuestiono a este órgano sus fundamentos legales y técnicos, para lo anterior y esta información salió en los medios de comunicación, las autoridades en cuestión, echaron para atrás. Recordemos el famoso adelantamiento de materias que provocó más problemas que beneficios o cuando se implementan modificaciones curriculares, evaluativas, de planeamiento, sin la previa y necesaria capacitación de los capacitadores y de los capacitados etc. Entre otros.

En algunas oficinas del MEP, tema al cual ya la Defensoría de los Habitantes, en otras ocasiones se ha referido, en varios casos, con lujo de pruebas, se denuncian las acciones reprochables de algunos funcionarios y simplemente se archivan los casos sin ningún fundamento, irrespetando el debido proceso y el derecho de justicia y cuando se les pide cuentas sobre estos atropellos a la legalidad, salen con el evasiva de que al ser una “investigación preliminar” eso no tiene apelación, según la Sala Constitucional.

Paralelo a lo anterior, desde hace varios años, el Ministerio de Educación Pública, pasa a un peligroso paradigma, el de la mediocridad y donde la figura del educador es cada vez más debilitada y saturada de trabajo, limitando su labor fundamental. La consigna que varios educadores han asumido, con las últimas políticas educativas, es que lo importante es que los niños y adolescentes pasen de año y no que aprendan, estamos en un sistema educativo desequilibrado, donde pasamos de un extremo a otro.

Pero contra estas acciones criticables y contra estas irregularidades nadie hace nada, incluso es lamentable que pareciera que no hay acciones efectivas y de calibre, contra el acoso laboral y los malos manejos, contra la sobrecarga laboral del educador, por la dignidad de la persona este, contra los peligros a que son expuestos sin ninguna ayuda algunos colegas en ciertas zonas urbano marginales, contra la falta de infraestructura educativa digna, tanto para estudiantes como para docentes, contra el desperdicio o mala utilización de los recursos públicos, la falta de coordinación entre el MEP, el sistema universitario y el sector productivo nacional, sólo para mencionar unos ejemplos.

A la cuestionable eficacia de la educación, se debe sumar, la mala o ausente formación en algunos hogares. Para nadie es un secreto que el rendimiento académico de un estudiante está relacionado con la responsabilidad en primera instancia de èl mismo, luego del padre, madre o encargado y del educador básicamente, sin embargo, en mi experiencia, desde hace varios años hay un divorcio (cuando no un enfrentamiento en algunos casos) entre padre/madre de familia y educador y peor aún, una ausencia de los padres en el hogar como ejemplos y primeros educadores formadores en valores y hábitos de estudio.

Algunos padres se han desvinculado de apoyar y supervisar el proceso educativo, pero cuando producto de su ausencia, su hijo o hija reprueba, aparecen por arte de magia, para que les den la nota y acto seguido, atribuirle la culpa al educador de turno, a como haya lugar, situación apoyada en algunos casos, por algunos personas que se encuentran en algunas direcciones, oficinas regionales o centrales del MEP y que de forma ilegítima inventan incluso la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio, para justificar estas acciones impropias.

Otro inconveniente: Se pretende que los estudiantes con y sin adecuación curricular, tengan la atención necesaria, de acuerdo a su situación particular, pero dentro de la contradicción de aulas repletas y-o mala infraestructura, falta de material didáctico, donde la atención personalizada requerida, no se puede realizar; a lo anterior agreguemos un calendario escolar, saturado de actividades de todo tipo, donde en la práctica, el docente tiene que ver en varios casos de forma muy superficial y rápida la materia, para cumplir con los requisitos de una prueba y si eso es difícil en las llamadas asignaturas académicas, la evaluación en otras asignaturas, que tienen una o dos lecciones semanales, es casi una proeza. Esto afecta ciertamente la calidad de una verdadera educación para nuestros jóvenes y niños, pero es un daño impuesto desde arriba del Ministerio de Educación Pública.

En nuestro país, se desperdician millones de colones al año, que literalmente se nos quitan injustificadamente a los contribuyentes y que se destinan a una educación, estéril de resultados cuestionables, cortoplacista, porque algunas autoridades que han dirigido este rubro en diferentes niveles y órganos, en nuestro país, creen que es solo ofreciendo una gran variedad de ofertas educativas, como mantendrán los estudiantes, principalmente de secundaria, en las aulas y como estos progresaran, con los limitados resultados que todos conocemos de la baja promoción y permanencia en el sistema educativo especialmente en el caso de secundaria. Y lo cierto es que una de las soluciones, no es esa, parte de la solución es incorporar al niño u joven, al padre, madre o encargado de familia a que también tenga las condiciones y obligaciones desde el hogar, para lograr el éxito escolar y no que se siga viendo las escuelas y colegios como guarderías.

Cada año, las habilidades o conocimientos para aprobar, son de menor nivel y los resultados siguen siendo discutibles, ¿cómo va a competir Costa Rica ante otros países con la ideología del pobrecito y del menor esfuerzo? La solución: Debe promoverse un cambio de actitud y vincular efectivamente desde los hogares a los padres o encargados, con el desempeño de sus hijos dentro del sistema educativo, se trata de darle a la educación el valor cultural y social que se merece como mecanismo de progreso y desarrollo social e individual. No podemos seguir con las ideas evasivas y cuestionables, que todo es solo responsabilidad del docente.

Las ayudas económicas para algunos estudiantes, que todos pagamos, no se distribuyen, ni se aprovechan de la mejor forma. Actualmente hay algunos estudiantes que van al colegio o la escuela, solo a pasear, para recibir una beca y no para mejorar su futuro, pero si se quedan en una materia o suelen faltar injustificadamente durante el curso lectivo regular, no hay problema, se le sigue dando la beca, aunque existan otros educandos más responsables, que aprovecharán mejor este incentivo.

Se ha fomentado una educación desequilibrada y deformada, donde incluso ante los mismos padres de familia se habla solamente de los derechos de los niños y jóvenes, tenemos una oficina de derechos estudiantiles, pero no una oficina de deberes y derechos estudiantiles para lograr una formación y persona integral del niño y del jóvenes.

Tampoco existe una organización dentro del MEP que coadyuve a mejorar sus condiciones laborales de trabajo del educador, para que este posea las herramientas necesarias, para un óptimo desempeño en las aulas, en provecho de los educandos y que fomente su participación, aporte y reconocimiento social como trabajador, profesional y vehículo de progreso.

Por otro lado, se debe reforzar en las escuelas y colegios, modernizar y agilizar la administración de los centros educativos bajo un nuevo esquema que contemple un liderazgo motivador, democrático, crítico, constructivamente hablando y respetuoso de los derechos y la dignidad de los funcionarios que trabajan en estos lugares, donde los líderes (directores y directoras) tengan la valentía de tomar decisiones, pero también la capacidad de escuchar, reconocer errores y valorar las capacidades, todo dentro de un clima de diálogo abierto y constructivo. Me parece que el Ministerio de Educación, debe tomar en cuenta, otros indicadores más allá de un título en administración educativa, para otorgar ciertos puestos administrativos.

Lo anterior vale también para los mandos medios y altos, los jefes llámense supervisores, asesores pedagógicos, directores regionales, jefes de departamento, etc. Que deben contar con el tiempo e instrumentos necesarios para actuar como facilitadores, motivadores, canalizadores y entes de apoyo, para mejorar las condiciones de trabajo y el desempeño de sus subordinados, ya que el poder es ante todo servicio y bienestar para todos. Lo anterior bajo una visión de largo plazo, apolítica de momentos y de pomadas canarias, que es lo que ofrece cada gobierno, flexible, con una clara visión del ahora y de las necesidades de la Costa Rica que se necesita en el futuro, donde se cree un verdadero modelo educativo que contemple los elementos éticos, humanísticos, cognitivos, multidisciplinarios, autóctonos, democráticos, con amplia participación y apoyo, de los diferentes sectores relacionados con la realidad educativa.